Parasha Vaihake-Pekudei 5786

Tora: Shemot, éxodo, 35:1-40:38
Haftara: Melajim alef, 1ra de Reyes, 7:40-50
Masei HaShelajim, Heb 9:1-11

El alma no es masculina o femenina, al ingresar en el cuerpo y relacionarse con él, adopta el medio masculino o el femenino. Cuando el alma parte, vuelve al origen, el cual es el Cread r, cuya manifestación es equilibrio de todas las fuerzas.

Es la quinta mención de la Tora sobre la construcción del Mishkan, Tabernáculo. Cada mención agrega información que no se dice antes. Además de establecer que se debe detener la construcción en Shabat, también se aclara que el fuego no debe ser encendido (implicaba trabajo en esa época pues se necesitan tener los elementos para ello).

La generación que se ocupó de llevar las terumot, ofrendas, deja en claro que cada vez que se le pedía algo su acción era maravillosa: se tuvo que pedirle que no llevan más ofrendas.

Las mujeres no quedaban a un lado, llevaron anillos, collares, pendientes y todo lo que tuviera oro. Marca un paralelo con la acción del Becerro de Oro, en ese momento se llevó todo para adorar a un ídolo, ahora se lleva para construir el Mishkan. Las mujeres hicieron algo más: entregaron sus espejos para que se haga la Pila de Cobre. Era todo lo que tenían para arreglarse y lo decidieron donar a HaShem.

Yeshua HaMashiaj es asistido por mujeres, quienes donaban de sus bienes para que Yeshua y las personas que lo seguían tuvieran alimento, ropas lavadas, tiendas donde dormir.

Aprendemos que los hombres donan, las mujeres donan, por lo tanto ambos participan de hacer el bien. Lo masculino y lo femenino tiene su parte en la Creaci n, según la interpretación rabínica la derecha es lo masculino y el Amor Divino, la izquierda es lo femenino y la Justicia Divina, el equilibrio se haya en el centro de ambas manifestaciones, de ahí que cada Manifestación

Divina implica un trabajo a realizar por el alma que tiene ese cuerpo (masculino o femenino).

Con inmenso amor
Iosef Shemi
Rabino