Parasha Vaigash 5786
Haftara: Iehezkel, Ezequiel, 37:15-28
Masei HaShelajim, Lucas 6:12-16
El fin de Iosef se ha cumplido, Iehuda admite que su padre, Iahacob, sufrió mucho cuando eliminaron a Iosef de la familia. Así comienza la función real de la vida de Iosef, ser el sostén de su familia y se cumplen sus sueños de juventud: sus hermanos, su padre y el resto de la familia se postrarán ante la autoridad que ha adquirido Iosef.
Iahacob al confirmar que su hijo esta vivo, desciende a Mitzraim, Egipto, donde se asentará en la tierra de Goshen para pastar sus ovejas. El Faraón los recibe con respeto, no solo porque son la familia de Iosef, sino porque el trabajo de Iosef le ha dado poder sobre todo su imperio y lo solidificado en el trono.
Iosef ha alcanzado la sabiduría que le hace decir a sus hermanos que no contiendan entre ellos por lo que le hicieron, sino que hay una realidad superior a sus actos: ha sido HaShem quien dirigió los hechos previniendo los acontecimientos del futuro.
Iosef, el hermano desconocido por sus hermanos, los atiende y les da lo que necesitan para que la gran familia de setenta se convierta en un pueblo numeroso. Iosef es considerado como el arquetipo del Mesías, de ahí Mashiaj ben Iosef, aquel que primero es rechazado por sus hermano y luego al reconocerlo se vuelve en quien les otorga lo necesario para que el alma viva.
Ese es el vínculo entre Iosef y Yeshua en su primer etapa, luego será el Rey David en la segunda etapa.
Con inmenso amor
Iosef Shemi
Rabino
