Parasha Vaiera 5786
Haftara: Melajim Bet, 2 de Reyes, 4:1-37
Masei HaShelajim, 2 Pedro 2:4-11
La vida de Abraham tiene señales inequívocas con el aprendizaje de las almas en este mundo. Le fueron enviados tres melajim, ángeles, para anunciarle la ayuda luego de la circuncisión, el nacimiento de su hijo primogénito Itzjak y la destrucción de Sodoma y Gomorra.
Al enterarse de la destrucción de Sodoma y Gomorra, hizo tefila, oración, por los habitantes, tal que si hubieran 50 justos, 45, 40, 30 y 10 justos, pidió que no sean destruidos, HaShem fue contestando en todo momento que por ellos no serían destruidas las ciudades. De este episodio se interpreta que con que hallan diez justos, tzadikim, el mundo sigue en vida.
Llego el momento mas impresionante: HaShem le pide que haga un holocausto con Itzjak. Hashem le pide lo único que le daba sentido a su camino, ese hijo es su descendencia, lo único y amado. No dudó y se encamino tres días al lugar que debía hacer el holocausto.
El lugar es el monte Moriah, donde luego se construye el Templo de Jerusalem. Al momento de empuñar un cuchillo para realizar el Holocausto, HaShem lo detuvo y le mostró un carnero enredado en un arbusto, ese será el holocausto. Abraham tuvo smija, sonrió.
Yeshua HaMashiaj, que es la Luz de la Creación, que se retiró en el tercer día, enseña que Abraham vió en ese momento en que sus ojos miraron al carnero los días del Mesías, uniéndose la experiencia de Abraham y el trabajo del Mesías, de ambos continúa la descendencia del Pueblo de Israel, y pasado el instante de dolor, ambos reciben el lugar de ser dignas almas que sirven al Cread r
En los niveles que han desarrollado.
Con inmenso amor
Iosef Shemi
Rabino
