Parasha Reeh 5785

Tora: Devarim, Deuteronomio, 11:26-26:17
Haftara: Ieshaiahu, Isaías, 54:11-55:5
Masei HaShelajim, 1 Juan 4:1-6

Moshe desarrolla las dos posibilidades que tiene el hombre: la bendición y la maldición. El resultado de su vida es la consecuencia del camino elegido: vivir o no de acuerdo a la Ley Divina. Por ello, es básico alejarse de los conceptos más oscuros que nacen de la idolatría, ya sea por seguir a otras divinidades y sus imágenes o por unirse a intérpretes erróneos de la Ley Divina.

Quedan muy claras las formas simples de que el alma se una a la Creaci n, en la medida que respete los límites de la libertad que nos da el Cread r: un lugar central donde referirse a la presencia de HaShem (Ierushalaim), no comer sangre de animales sacrificados para consumo (para no incorporar una parte del alimento que produzca enfermedad en el cuerpo), cuando se aproxime una persona que no tenga los medios necesarios para vivir él y su familia, hacer el bien y ayudarlo.

Estas son leyes simples y de carácter universal, el bien y lo bueno es la esencia del amor. Frente a esta posibilidad se confrontan las almas más ignorantes del bien que presumen enseñar, cambian las bases de la Tora y la aplican con la soberbia que genera el egoísmo, de manera tal que enseñan a otros con el dominio del supuesto maestro. Sobre esto enseñó Yeshua HaMashiaj, diciéndonos que tengamos cuidado de los falsos profetas, que por fuera son ovejas pero por dentro son lobos rapaces.

Cómo distinguirlos? Es muy simple, por el fruto que producen, es decir, el fruto son las interpretaciones de la Ley Divina, la Tora, si la interpretación es correcta al fruto es correcto y traerán a muchas almas a una vida llena de la bendición Divina, si la interpretación es incorrecta entonces sus seguidores quedan en el mismo nivel de esa alma.

Bendición y maldición están al alcance de todas las almas, elige lo bueno y el bien y hallaras el sendero de la Vida Eterna!

Con inmenso amor
Iosef Shemi
Rabino