Parasha Naso 5786

Tora: Naso , números, 4:21-7:89
Haftara: Shoftim, Jueces, 13:2-25
Masei HaShelajim, Hechos 21:17-26

En la Tora y por lo tanto en el pueblo judío, el hombre y la mujer tienen roles muy específicos pero muy respetados. Por ello, tanto el hombre como la mujer podían declarar que deseaban hacer un voto y consagrarse a la mirada interior e introspección durante un tiempo no menor a treinta días, pero este período no era para toda su vida. El nazir, quien hacía el voto, tenía prohibido beber vino, contaminarse con un cadáver y debía dejarse crecer el pelo, todo el tiempo de su nazareato.

Al establecerse un límite inferior y un límite superior, queda en claro que el nazir no es un asceta.

Quedaba en igualdad al Cohen Gadol, Sumo Sacerdote, sin importar a que tribu pertenecía. Esta práctica se vivió hasta la destrucción del Segundo Templo en el año 70 de la era común.

Es evidente y muy claro que Yeshua HaMashiaj es judío, enseñó en Israel y hablo hebreo ( la teoría del arameo surgió en el siglo VIII), es mas, en el libro de Hechos cuando Rav Shaul ( más conocido por el apóstol pablo) habló al pueblo lo hizo en hebreo, según esta escrito en todas las Escrituras. Ahora bien, luego de la muerte de Yeshua, a la finalización de Shabat, en camino a Emaús (que estaba a 1080 metros de Ierushalaim), se produce una de las tantas apariciones de Yeshua resucitado, en el diálogo surge la pregunta: no sabes lo que sucedió con el nazareo ?

Esto indica que a Yeshua lo tenían como un nazir ( si quisieron nombrar a Jesus de Nazaret es un error absoluto, debería ser Jesus de Belen, ya que en  el lenguaje hebreo se especifica el nombre y la ciudad donde se nació y Jesús no nacio en Natzaret sino el Belen, en Nazaret vivió un tiempo).

De esto aprendemos seguir ocultando verdades que fluyen por sí mismas, nos alejan de los hechos fundamentales para entender y aprender del trabajo del alma de Yeshua HaMashiaj y de cómo vivir una vida consagrada al Cread r con períodos de introspección plena, sin apartarnos de la vida diaria sino uniéndola con la Creaci n.

Con inmenso amor
Iosef Shemi
Rabino