Parasha Ki Tetze 5786

Debarim deuteronomio, 21:10-25:19
Haftara: Ieshaiahu, Isaias, 54:1-10
Masei HaShelajim: Matitiahu, mateo, 5: 27-30

En esta semana quedan establecidos los derechos de la mujer en situaciones muy complejas como la guerra. Es conocida la práctica del vencedor: apoderarse y violar mujeres, en todos los pueblos y en todas las guerras.

La Ley Divina, la Tora, especifica que hay que limitar el itzer hara, impulso del mal, aun en la victoria militar. En la antigüedad era normal que el hombre tuviera varias esposas, esto quedó derogado en el siglo diez para el pueblo judío. Frente a varias esposas, si el hombre rechazaba a una de ellas, la herencia recaía igual sobre el hijo primogénito, siendo este el primero en haber nacido independientemente de a que esposa pertenecía.

Hay varios casos en que la primogenitura fuer variada: Itzjak, Iahacob, Iosef, el rey David, son ejemplos de esto. La primogenitura entonces no solo recae en el orden de nacimiento, sino en quien sigue los pasos del padre.

En caso de que un hijo no trabaje y no viva la Tora, los padres podían denunciarlo ante el consejo de ancianos o ante el Cohen, en caso de verificarlo esta actitud del hijo, era considerado glotón y bebedor, y que es un hijo desviado y rebelde. El hijo era sacado de la Comunidad de Israel y lapidado.

Hay un caso más puntual sobre el acusado de idolatría o blasfemia, debe ser colgado en un madero ya que es una causa criminal, su cuerpo debía ser bajado del madero antes de que llegue la noche.

Yeshua HaMashiaj vive todas estas instancias, está escrito que las mujeres lo servían a él como a sus discípulos. Es el hijo primogénito de su padre Iosef, es escuchada la Vos Celestial diciendo: Es mi hijo amado… expresando que es el primogénito de HaShem en vivir y enseñar la Tora.

Se lo acusa de glotón y bebedor y como denuncia a los líderes de su época, es colgado en un madero (hebreo etz y no cruz) y sacado su cuerpo de allí antes de terminar el día. Aprendemos que las Leyes Divinas son atemporales y que Yeshua HaMashiaj sirve a HaShem sabiendo el precio que se debe pagar al enfrentar las incoherencias que rodean al alma justa, lo cual es un desafío para todos los hombres del mundo que invita a seguir su ejemplo.

Con inmenso amor
Iosef Shemi
Rabino